El desánimo como epidemia

El 12 de diciembre fue la fecha elegida por el tribunal de Auxilio Judicial para la celebración de los dos ejercicios de esta oposición. Sin embargo, el Ministerio de Justicia decidió suspender sine die su realización por la crisis sanitaria existente en España (y en buena parte del Mundo) por la pandemia originada por el Covid-19.

La noticia sumió en el desánimo a millares de opositores por dos motivos: 1º por las ganas de hacer el examen tras muchos meses e -incluso- años estudiándolas sin descanso; y, 2º por la tristeza de ver cómo un virus invisible, pequeño y, aparentemente, insignificante, es capaz de regir el destino de nuestra vida presente.

Es normal que la primera reacción del opositor (de quien las estudia con seriedad, dedicación y tiempo) fuera el desánimo, motivando que bajáramos los brazos, no pudiéramos concentrarnos y frenáramos bruscamente el sprint final. También que no viéramos la luz al final del túnel y que hacer el examen nos pareciera una ilusión. Es una reacción humana, natural y comprensible.

Sin embargo, si observas a tu alrededor, percibirás que nos encontramos ante una situación anómala y excepcional en la que todos, nos dediquemos a lo que nos dediquemos, nos hemos visto afectados, en mayor o menor medida. Algunos han perdido seres queridos o han visto cómo han enfermado e, incluso, tienen secuelas meses más tarde, otros han perdido su empleo, han visto notablemente mermados sus ingresos económicos o están en Erte, no pueden visitar a sus padres o familiares, han suspendido su boda... Seguro que conoces a alguien que sufre o que lo ha pasado mal... O, tal vez, tú seas uno de ellos.

Sea como fuere, no puedes caer en el desánimo. No puedes permitirte el lujo de recrearte en un dolor sin fin porque no te conduce a nada. Grita, llora y desahógate; pero, una vez lo hagas, no te lamentes por lo que pudo ser y no fue. El tiempo pasa y no vuelve. Mira hacia adelante y céntrate en tu objetivo: conseguir una plaza como funcionario de carrera.

No sabes, a ciencia cierta, cuándo serán los exámenes, pero lo que sí sabes es que, cuando sea, tienes que estar preparado (muy bien preparado) para conseguir tu sueño. Hay que estudiar, estudiar y estudiar. Te estás jugando un puesto de trabajo en la Administración para toda la vida. Y cuando te examines, sea en febrero o mayo, y -finalmente- te veas en la lista de los opositores con plaza, estarás satisfecho de tu trabajo y el retraso te parecerá una anécdota. Algunos (la mayoría) dirán que tuviste suerte. Yo te digo que lo que muchos llaman suerte, es trabajo, sacrificio y constancia. Ésta es la fórmula mágica para conseguirlo.



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Rodrigo Lacueva Bertolacci, 2021

rodrigolacueva@yahoo.es

Teléfono +34 696901925

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